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lunes, 13 de abril de 2015

Pep Guardiola, un profeta del fútbol mundial... menos en España


Mata-dor

Será porque no tiene buena prensa en nuestro país, pero lo cierto es que al ahora entrenador del Bayern de Múnich no se le hace justicia en España a pesar de todos los méritos que ha hecho para ello
Foto: Guardiola todavía puede ganar el triplete con el Bayern. (EFE)
Guardiola todavía puede ganar el triplete con el Bayern. (EFE)

Pep Guardiola no cuenta con buena prensa en España. No fue bien ponderado su histórico paso por el FC Barcelona, al que convirtió en el mejor equipo de todos los tiempos al conseguir ganar seis títulos en un año por primera vez en la historia y logrando aquella gesta jugando siempre al ataque, defendiendo con el balón, presionando al rival sin permitirle siquiera atacar y yendo siempre hacia arriba, tocando y tocando y tocando. Y su actual trabajo en el Bayern Múnich tampoco está siendo destacado porque se supone que al frente del equipo bávaro debes ganar siempre. Pero hacer ganar al Bayern cambiando su filosofía de juego es algo muy difícil de realizar que está consiguiendo Guardiola.

En los análisis simplistas que realizamos en España se da por hecho que el Bayern debe vencer, y hasta golear, a todos sus rivales en la Bundesliga. En su estreno, Guardiola ya consiguió el récord de conseguir la Bundesliga antes que nadie en la historia.

Y no es tan sencillo ganar en Alemania. Lo comprobamos en los octavos de final de la Champions cuando el Schalke 04 estuvo cerca de dar la campanada en el Bernabéu con el actual campeón y el Bayer Leverkusen casi se carga al subcampeón, que sólo pudo batirle en la tanda de penaltis.

En ese doble enfrenamiento hispano-alemán se comprobó, con las dificultades que pasaron Real Madrid y Atlético de Madrid, que lo que hace el Bayern de Múnich en la Bundesliga, donde la diferencia en el reparto de los derechos de televisión no es tan abismal como en España, no es tan fácil, como comprobaron dos de los mejores equipos de España y de Europa ante el Schalke y el Leverkusen.

Analizando otras dos eliminatorias de los octavos de final de la actual edición de la Liga de Campeones, la figura de Pep Guardiola también resulta engrandecida. 

Mientras que el Chelsea jugó el partido de vuelta ante el París Saint Germain 90 minutos (incluida la prórroga) con superioridad numérica por la expulsión de Ibrahimovic y parecía que era el conjunto de Mourinho el que jugaba con un futbolista menos, el Bayern de Múnich lo hizo con uno más (durante 87 minutos) ante el Shakhtar Donetsk, y parecía que el equipo de Guardiola actuaba con tres jugadores más que su rival por la apuesta atacante de su entrenador, que vive en una investigación permanente de cómo buscar distintas y nuevas fórmulas de ataque.

Respeto al país que le da trabajo

Llegar a Múnich y dar su primera rueda de prensa en alemán, como hizo Pep, demuestra un amor por su profesión y un respeto por el equipo y el país que le da trabajo admirable, además de una gran capacidad de trabajo y un buen oído para los idiomas.

Por el contrario, en España tenemos ejemplos de futbolistas (Bale, Kroos o Mandzukic) y técnicos (Moyes) para los que no es prioritario manejar el idioma del país en el que trabajan. Algún entrenador hispanohablante encuentra dificultades para aprender un idioma y eso le ha frenado a la hora de aceptar ofertas de equipos extranjeros.

A algunos de sus amigos más románticos no les gustó demasiado su elección del Bayern Múnich. Aseguraban que tras el Barça acometería una aventura en un equipo menor como el Brescia. Pero decir que no a una oferta del Bayern Múnich no era una opción para Guardiola, que llegaba al sitio perfecto para seguir su búsqueda de la perfección. 

Porque no hay un club en Europa que respete más al fútbol que el equipo de Beckenbauer, como bien reconoció Zinedine Zidane hace unas semanas cuando fue a Múnich a estudiar los métodos de entrenamiento de Pep.

En España no se valora ni se reconoce a Guardiola como uno de los genios de los banquillos de la historia del fútbol. Quizás deban pasar unos años para darle el mérito que se merece. Pero Pep ha sido un revolucionario, junto a Luis Aragonés, salvando la diferencia generacional, que ha conseguido demostrar que es más fácil ganar jugando bien y bonito y al ataque, que mal y feo y defendiéndote. 

Guardiola ha confirmado que se puede ganar con siete, ocho o nueve futbolistas por delante del balón y con cuatro, cinco, seis o siete atacantes en la alineación titular, como hizo en el Barça y como está haciendo en el Bayern.
Una de las bases de Pep Guardiola es su equipo de trabajo.

Manel Estiarte y Lorenzo Buenaventura son su mano derecha y su mano izquierda. Su apoyo es fundamental y no escatima recursos en reconocerles su importancia, algo que a otros entrenadores de éxito en la actualidad les está costando hacer por más que luego su filosofía la basen en el concepto de equipo, equipo, equipo.

La última palabra, el entrenador

Contaba Luis Aragonés en una tertulia futbolera, una tarde de agosto en 2013 en la costa gaditana, que Guardiola le había pedido que fuera a Barcelona para hablar de fútbol con él y que por unas cosas o por otras no se habían podido ver. Contaba Luis en ese encuentro que un día Guardiola se levantaría y no sabría ni por dónde hincarle el diente a un entrenamiento. 

Contaba Luis Aragonés que eso le pasó a él cuando llevaba diez años de entrenador, que de repente sintió que no sabía nada. Contaba Luis que eso les pasa a todos los entrenadores. Cuando a Guardiola le eliminó justamente el Real Madrid la pasada temporada en Champions, Pep refrendó sus convicciones futbolísticas y decidió que aunque se puede intercambiar opiniones con sus jugadores, la decisión final no se hace de manera asamblearia y que la última palabra la tiene siempre el entrenador.

Las ganas de aprender de Guardiola permanecen inalterables. Como su amor por el fútbol y su ambición por ganar y jugar bien. Hará historia en Alemania y luego, probablemente, porque en el fútbol todo puede cambiar en el último minuto, seguirá buscando fórmulas de ataque y resolviendo ecuaciones defensivas en Inglaterra, puede que en el Manchester United, ese equipo que le ganó una Champions en el Camp Nou al Bayern en el tiempo añadido… (Tomado del Confidencial de España)

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