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sábado, 14 de junio de 2014

SENCILLEz Y HUMILDAD: PRESIDENTA DE LA COMISION NACIONAL DE BANCA Y SEGUROS

Diario La Tribuna en su edisión impresa del 14 de junio, 2014, publicó un entrevista con la actual presidenta de la Comisión de Banca y Seguro de Honduras, la cual se reproduce de manera íntegra.
  
ETHEL-DERAS-(2)
**Ministros despiden sin procedimientos y por eso ganarle al Estado es como “pegarle a un bolo”
**Muchas veces es mejor un arreglo que ir a juicio porque resulta más costoso
**Bancos están cumpliendo con los reclamos de los usuarios del sistema financiero
ERIS-HENRYCuando ella tenía un año, salió de su pueblo natal con sus padres huyendo de la guerra con El Salvador en 1969. Nunca más volvieron. Su padre se hizo abogado y su madre maestra.
Ella siguió los pasos del primero y se inició como escribienta de los juzgados capitalinos mientras estudiaba en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNAH. Desde entonces, mucha cosas han pasado en la vida de aquella niña que también le gustaba declamar los poemas de Pablo Neruda. Esquiva con la prensa pero amena en el trato.
Así es de Ethel Deras Enamorado, extitular de la Procuraduría General de la República y ahora presidenta de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS).
¿Quién la indujo a estudiar Derecho?
Mi padre. Aunque mi madre me inculcó la lectura desde pequeña y hasta a declamar poemas.
¿Hay diferencias entre ser procuradora general de la República y presidenta de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros?
Totalmente. Allá se lucha por la defensa de los intereses del Estado y aquí por la regulación y supervisión del sistema bancario y con énfasis en los derechos de los usuarios.
ETHEL-DERAS-(10) 
¿Se imaginó que sería la abogada del Estado de Honduras?
No. Más bien me dieron nervios cuando me propusieron en el Congreso Nacional.
¿Quién la propuso?
El abogado Juan Orlando Hernández, entonces titular del Congreso Nacional y ahora Presidente de la República.
¿Cómo le dijo?
Que me propondría para Procuradora General, pero yo le dije que no, me daban nervios y temor.
¿Temor a qué?
Bueno, esos cargos conllevan compromisos y yo soy muy legal en todo. Gracias a Dios nunca me buscaron para pedirme favores…
¿Dónde conoció al abogado Juan Orlando Hernández?
En el Juzgado de lo Contencioso Administrativo. Yo era escribiente y él también pero de otro juzgado.
¿Cómo llegó usted a ese juzgado?
Concursé junto a Ana García, la esposa del Presidente, con quien fuimos compañeras desde la escuela y en la Facultad de Derecho.
¿En ese juzgado se hicieron novios el Presidente y la Primera Dama?
No. Fue en la Facultad de Derecho.
¿Se equivocó al estudiar Derecho?
No. Me encanta mi profesión, me apasiona. Cuando trabajaba de escribiente descubrí mi verdadera vocación profesional, ese trabajo fue una gran escuela.
¿Ascendió de escribienta?
Me dieron una licencia de Jueza en lo Contencioso y en el Juzgado de Familia. Fue otra experiencia bonita, pero luego hice el examen para entrar en el Ministerio Público.
¿En qué fiscalía se desempeñó?
En la Fiscalía del Medio Ambiente, Corrupción y después de asistente del Fiscal General Adjunto, Juan Arnaldo Hernández. Ahí estuve hasta el 2004.
¿Y luego?
Vine a trabajar en el Departamento Legal de esta institución pero cuando asumió el licenciado Gustavo Alfaro como presidente nos despidió a varias personas.
¿Se quedó sin empleo?
No, regresé al Ministerio Público y de ahí pasé a trabajar con la magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rosalinda Cruz, a quien había conocido en esta comisión. Estando ahí, me propusieron como Procuradora General.
¿Cómo califica su paso por la Procuraduría?
Fue una gran experiencia, se aprende mucho, me apasionaba defender al Estado, argumentar la defensa, pero es frustrante a la vez porque los resultados no dependen de uno en la mayoría de los casos.
¿De qué depende?
De todo el procedimiento administrativo que se inicia en las diferentes secretarías del Estado, porque cuando se van a presentar las demandas contra el Estado ya se han agotado las instancias administrativas y uno no puede hacer nada, eso es lo frustrante.
Ella es
Ethel Suyapa Deras Enamorado Nació en Ocotepeque el 22 de julio de 1968 en el hogar conformado por José Lisandro Deras Arévalo y María Estela Enamorado. Sus estudios primarios y secundarios los curso en el Instituto Salesiano “Sagrado Corazón” de Tegucigalpa. Obtuvo el título de Abogada con Orientación en Derecho Mercantil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Su primer trabajo fue en los juzgados de lo Contencioso Administrativo. Ha sido asesora legal de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), fiscal del Ministerio Público, jueza y asistente de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Entre el 2010-2014 el Congreso la nombró en la titularidad de la Procuraduría General de la República y actualmente es la presidenta de la CNBS para el periodo 2014-2018. Su mayor tesoro, dice, es su hijo Diego Martín.
¿Es difícil defender al Estado en esas circunstancias?
Sí, sobre todo cuando en esas secretarías no se ha actuado conforme al procedimiento administrativo, porque en los juzgados lo que se revisa es que los actos se hayan seguido conforme a Derecho.
Dicen que ganarle al Estado es como “pegarle a un bolo”, ¿es cierto?
No en todo los casos. En las demandas laborales normalmente se pierde porque la mayoría de ministros despiden personal sin seguir el procedimiento administrativo y si no hay justa causa es bien difícil defender.
¿Perdió muchos casos?
Se pierden y se ganan muchos casos. No es tanto hablar de cuánto se recupera a favor del Estado, sino cuánto se evita que pague en cada demanda.
Se dice que hasta los mismos abogados y jueces se confabulan en contra del Estado…
Lo que sí le puedo decir es que debe haber una selección cuidadosa de los jueces de lo contencioso administrativo, que sean personas preparadas, estudiosas para comprender mejor los juicios.
¿No está pasando eso en el Poder Judicial?
Ha habido capacitación en otras áreas, como lo penal, pero en términos generales la administración de justicia sigue siendo el talón de Aquiles del sistema.
¿Hay muchas falencias?
Bastante, especialmente en la falta de estudio de los jueces y el profundizar en los argumentos al momento de firmar una sentencia, se ocupa mucho estudio. Deben ser personas especializadas en la materia porque repercute en los resultados.
¿Es cierto que en algunos casos es mejor llegar a un arreglo extrajudicial?
Pues sí, más cuando son casos que vienen mal sustentados desde los ministerios. A mí me apasiona la “litis”, pero creo que en esos casos es mejor llegar a un arreglo y no llegar a un juicio porque es más costoso.
¿Quién decide un arreglo extrajudicial?
El Presidente de la República mediante un acuerdo Ejecutivo. En muchos casos solicitamos ese tipo de acuerdo porque salía mejor para el Estado.
¿Conoció demandas millonarias?
Muchos, como el caso de Corfino que puso un embargo en una corte de los Estados Unidos. Eso me tuvo con un estrés pero creímos siempre tener la razón. Gracias a Dios la Corte desestimó la demanda y no creo que prospere la apelación que está pendiente. Igualmente, logramos desestimar por completo el caso de las armas de Naco.
¿Y las demandas internacionales sobre violaciones a los Derechos Humanos?
Eso también fue una tarea ardua. No olvido las veces que tuvimos que ir a la Comisión y a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, tener que buscar las argumentaciones y muchas de las cuales involucran a muchas entidades. Por eso, todos los funcionarios debemos ser conscientes de nuestras responsabilidades para no poner en precario al Estado.
¿Y estos abogados de las secretarías de Estado qué papel juegan?
En muchos casos no los toman en cuenta al momento de que el ministro despide a una persona. Hay otros que no ejercen su papel correctamente.
¿Dejo la mesa servida en la Procuraduría General de la República?
Es que la Procuraduría no es solo comer y levantar los platos. Ahí el bufé es de todos los días y hoy entran unos juicios y mañana se concentra en otros. Es estresante también porque hay muchos plazos fatales y los abogados de las secretarías de Estado no tienen a tiempo los documentos, aunque también hay abogados muy buenos.
¿Debe revisarse el papel de estos abogados?
Personalmente nosotros sugerimos despedir a quienes no respondían, pero esa decisión pasa por los ministros. Tampoco es correcto que cobren un salario y encima un arancel por el juicio que están llevando porque el Estado les paga un salario por eso.
¿Y en la CNBS halló la mesa servida?
Aquí el trabajo es diferente. Son experiencias diferentes. Este es un ente regulador y supervisor de una actividad que inmiscuye a los particulares, pero aquí la entidad es muy técnica y especializada en su campo.
ETHEL-DERAS-(22) 
Pero hay mucha queja de parte de los usuarios del sistema financiero…
Sí, por lo mismo. Las instituciones del sistema financiero y la comisión han estado educando a la gente sobre cómo opera el sistema, administrar su dinero responsablemente y no abusar del uso de las tarjetas de crédito, por ejemplo.
¿Cuáles son las denuncias más recurrentes?
Muchas, no solo de tarjetas de crédito, pero en la mayoría de los casos, los bancos corrigen esas denuncias antes de que la comisión actúe contra ellos.
¿El sistema bancario está sólido?
En estos momentos el sistema es sólido, solvente y nosotros estamos en constante supervisión, lo que ha permitido que las instituciones se fortalezcan y se desarrollen.
¿Ha recibido propuestas indecentes relacionadas a su cargo?
No, a lo mejor porque tengo fama de enojada. Aquí tengo pocos días, pero en la Procuraduría, tampoco. Algunos diputados llegaban pero siempre los atendimos y no recibí propuesta de ningún tipo. A lo mejor calculan a quién hacérselo.
¿Anda guardaespaldas?
No, camino sola. No tengo problemas con nadie, siempre he actuado con honestidad y por eso duermo a pierna suelta ni uso guardaespaldas, salgo los fines de semana como una ciudadana normal, Dios es el único que me cuida y si me tiene de pasar algo pues él sabrá por qué.
¿Tiene una aspiración política?
Nunca me ha llamado la atención la política ni creo tener el carisma para andar pidiendo el voto ni creo que la gente votaría por mí.
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